CARLOS NACQUART, SACERDOTE DE LA MISION, A SAN VICENTE
se descubrió y recibí de él el sacramento, sin que vacilase en nada; me exhortó al arrepentimiento de mis pecados y recibí su última bendición. Me quedé a su lado para animarle en aquel trance y él mismo lo hacía agarrándose al crucifijo; después de mirarlo, se quitaba el bonete con gran esfuerzo, dada su debilidad, y teniendo entre sus manos temblorosas la imagen de su Maestro se esforzaba en rezar las letanías de su santo nombre, pero…