ConferenciaTexto de San VicenteTomo IX-B5 DE AGOSTO DE 1657página PDF 246
¿Seré yo acaso tan desventurada que tenga el espíritu del mundo y sea de las que no guardan las reglas? Si las demás obran como yo, se acabaron las reglas. Todas estas consideraciones, hijas mías, podrán serviros como segundo medio. El tercero es que las que seáis celosas aviséis a la superiora al Padre Portail o a mí, cuando veáis que se falta a esto, y nos digáis: «Padre (o señorita), me parece que no guardamos bien esta…
ConferenciaTexto de San VicenteTomo IX-B8 DE SEPTIEMBRE DE 1657página PDF 265
Y añadid a ese tiempo perdido los perjuicios que se siguen para los pobres. Si se trata de una maestra de escuela, las niñas volverán demasiado tarde a casa; si es la que tiene que llevar la comida a los enfermos, éstos se quedarán sin servir o no se hará a su debido tiempo. Por eso, si perdéis el tiempo, por muy poco que sea, los pobres lo sentirán; y si sabéis de alguna mala costumbre que algunas…
ConferenciaTexto de San VicenteTomo IX-B23 DE DICIEMBRE DE 1657página PDF 336
Asunto principal: Las Visitas Y La Obligación De Avisar A Los Superiores
pero nunca en vuestras habitaciones, aunque fuera el Padre Portail, o yo mismo; no tenéis que permitirlo. Padre, eso parece muy duro. — Hijas mías, es justo que así sea. Cuando Dios quiera daros a conocer el peligro que hay para las Hijas de la Caridad en esas conversaciones, veréis que se ha tenido razón al daros esta regla. ¡Quiera Dios concederos esta gracia! Salvador mío, concede a mi súplica que estas hermanas conozcan la utilidad de esta…
ConferenciaTexto de San VicenteTomo IX-B30 DE DICIEMBRE DE 1657página PDF 357
Hijas mías, acordaos de las enseñanzas que os dan vuestras reglas y de que, si las practicáis, haréis todo lo que Dios pide de vosotras. ¡Oh Salvador de nuestras almas! Sólo tú puedes dar este espíritu a nuestras hermanas; ilumina sus almas con un rayo de tu luz para darles a conocer el bien que hay en la práctica de sus reglas. Tú quieres que vivamos como perfectas Hijas de la Caridad. Señor, si tú lo quieres, también…
ConferenciaTexto de San VicenteTomo IX-B6 DE ENERO DE 1658página PDF 364
Pues bien, hay tentaciones, como se indica al final de la regla, que ni el superior ni la superiora las pueden quitar, aunque esto ocurre pocas veces. Entonces, la hermana podrá decir: «Me parece que, si hablase con tal persona, me sentiría aliviada». Entonces, si es a mí, o al Padre Portail o a la superiora, a quien se hace esta proposición, habrá que ver quién es esa persona; si es un hombre, ver si está experimentado en…
ConferenciaTexto de San VicenteTomo IX-B4 DE MARZO DE 1658página PDF 381
Si Dios nos concede la gracia de practicar esta gran lección que hoy hemos aprendido en la escuela de Cristo, se oirá decir de la Compañía que es una Compañía que vive más al estilo de los santos del cielo que de las personas de la tierra. ¡Qué alegría ver a dos hermanas muy unidas por el vínculo de la caridad! Hijas mías, haced lo que os indican vuestras reglas y llevaréis dignamente el hermoso nombre de Hijas…
ConferenciaTexto de San VicenteTomo IX-B9 DE JUNIO DE 1658página PDF 417
Asunto principal: La Confianza En La Providencia
Cuando observéis con fidelidad vuestras reglas, seréis buenas Hijas de la Caridad. No tenéis que hacer otra cosa. Pues ¿qué preocupación puede tener una hermana que le obligue a cambiar de confesor? Padre Portail, le ruego que se muestre firme en esto. También se lo ruego a usted, señorita ,y que no tolere que se falte a esta regla. Gracias a este medio, os mantendréis siempre en la obediencia; y mientras obedezcáis, cumpliréis la voluntad de Dios. Bien,…
ConferenciaTexto de San VicenteTomo IX-B17 DE NOVIEMBRE DE 1658página PDF 488
Por eso tenéis que poner todo vuestro interés en afianzaros en esto; y las hermanas sirvientes tienen que preocuparse de su exacta observancia. Se lo preguntaré de vez en cuando, con la ayuda de Dios. «Después de la misa irán todas a desayunar y cada una volverá a su empleo». Y si no fuera posible oír misa hasta mucho más tarde, no hay que tener dificultad alguna en desayunar antes de ir a misa. Principalmente hay que hacerlo…
ConferenciaTexto de San VicenteTomo IX-B17 DE NOVIEMBRE DE 1658página PDF 489
Y así, cuando tengáis que hacer vuestra comunicación a vuestro confesor, bien sea al Padre Portail o bien a otro, lo principal es que le digáis cuál es vuestra pasión dominante y la que más os preocupa, para que él os señale los medios de poder superarla. Es asunto del director o de la directora preguntárselo a la hermana que dirige. «Hermana, está usted haciéndome la comunicación; ¿cuál es la pasión que más le atormenta?». Ella contestará: «Señorita,…
ConferenciaTexto de San VicenteTomo XI-A17 DE MAYO DE 1658página PDF 308
Asunto principal: La Observancia De Las Reglas
El pobre padre Portail nunca había pensado en esto; yo tampoco; todo se hizo en contra de mis esperanzas y sin que yo me preocupase de nada. Cuando pienso en esto y veo todas las tareas que ha emprendido la compañía, realmente me parece un sueño, me parece que estoy soñando, no os lo sabría decir. Me pasa como al pobre profeta Habacuc, al que tomó un ángel por los pelos y se lo llevó muy lejos para…
ConferenciaTexto de San VicenteTomo XI-A17 DE MAYO DE 1658página PDF 309
Asunto principal: La Observancia De Las Reglas
entonces de la necesidad de las confesiones generales, quiso que al día siguiente se tuviera la predicación sobre aquel tema. Así lo hice, y Dios concedió su bendición de tal manera que todos los habitantes del lugar hicieron enseguida la confesión general, y con tanta urgencia que hubo que llamar a dos padres jesuitas para que me ayudaran a confesar, a predicar y a tener la catequesis. Esto dio origen a que se siguiera con el mismo ejercicio…
ConferenciaTexto de San VicenteTomo XI-A17 DE MAYO DE 1658página PDF 309
Asunto principal: La Observancia De Las Reglas
Eso es lo que hacíamos nosotros, mientras que Dios iba haciendo lo que había previsto desde toda la eternidad. Dio su bendición a nuestros trabajos; y al verlo, se juntaron con nosotros algunos buenos eclesiásticos y nos pidieron que les recibiéramos. ¡Oh Salvador, oh Salvador! ¿Quién hubiera pensado jamás que las cosas llegarían a la situación en que ahora las vemos? Si entonces me hubieran hablado de ello, habría creído que se burlaban de mí; sin embargo, así…