A UNA SEÑORA
Pero creo que será conveniente que advierta a las hermanas que se acuerden de nombrar a alguna en su lugar cuando Dios quiera disponer de ellas, ya que es el único medio de perpetuar esta santa cofradía. Le ruego, señora, que tenga mano y que inculque bien esto y que salude de mi parte a esas buenas hermanas de la Caridad y a su procurador, y que asegure a su marido, que soy y seré toda mi vida…