A LUISA DE MARILLAC
La duquesa de Aiguillon usó noblemente de su inmensa fortuna y de su gran influencia. Trató y protegió a los hombres de letras y se puso al frente de todas las obras de caridad. Estableció a los sacerdotes de la Misión en Notre-Dame de La Rose y en Marsella, donde les confió la dirección de un hospital que había hecho construir para los galeotes enfermos. La casa de Richelieu y la de Roma vivieron de sus donativos Fue…