A UN SACERDOTE DE LA MISION DE LA CASA DE SAINTES 1
Eso procede de una sangre caliente y de un espíritu vivo, que se moderan con la edad y no con un cambio de residencia. Pues por todas partes llevamos nuestro temperamento. Y ese calor y vivacidad son el origen de muchas inquietudes y molestias. Hay personas que se contentan con todo, y otras que no se contentan con casi nada; éstas tienen necesidad de paciencia para soportarse a sí mismas. Me imagino que la presente le llegará casi…