A ISABEL DU FAY
lo hará, y de forma que le hará ver que se trata de EL mismo. Sea, pues, su hija querida, muy humilde, muy sumisa y muy llena de confianza, y espere siempre con paciencia la manifestación de su santa y adorable voluntad. Estamos aquí en un lugar donde la tercera parte de los habitantes son herejes. Ruegue por nosotros, que tenemos gran necesidad de ello, y sobre todo yo, que no contesto a todas sus cartas, por no…