A LUISA DE MARILLAC
sorera que encargue a algún otro que lo recoja, y convendría que lo hiciera el barquero. Le devuelvo las reglas de las hijas. Está todo tan [bien] 9, que no he querido añadir nada. Léalas, pues, lo antes posible, si no cree necesario que esté yo allí; en ese caso, le prometo que será esa una de las primeras cosas que haré a mi regreso, si Dios quiere. Será conveniente que las de esa parroquia 10 se encuentren…